Blanquita pelirroja montando la polla del vecino casado

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Un hombre mira como su mujer sale a trabajar todas las mañanas y él la despedía con un beso en la boca. Ella no tiene porque trabajar pero se ha dejado convencer por las redes sociales que las mujeres tienen que trabajar y entonces él la deja tranquila. Mientras puede estar tranquilo todo el día, porque aunque ella le este montando los cuernos, él lo hará también. Porque la blanquita pelirroja que vive al lado, lo visita todos los días para estar montando su polla. Ella sabe que es un hombre casado pero si su mujer no lo deja gozar su coño, ella tiene el deber moral de hacerlo.