Creampie a mi compañera de piso en todo el coño

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No es que hubiera pensado en follarme a mi compañera de piso aquella mañana, aunque reconozco que la chica negra me la ponía dura con frecuencia. Sin embargo, solo quedamos para hacer las tareas de casa, pues entre semana, con las clases universitarias, no teníamos tiempo. Así fue como nos rozamos unas cuantas veces, y ya se sabe: el roce hace el cariño, y el cariño conduce a un polvo. Sin saber cómo, acabamos en el suelo de una de las habitaciones follando como locos, enterrándome en su coño caliente. Y luego me di cuenta que habíamos follado a pelo, aunque quedó claro cuando vimos la acabada interna que le había dejado.