Mi hermanita es una puta

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La zorra de mi hermana siempre me estaba calentando, hasta que un día decidí entrar en acción. Estaba como siempre medio desnuda, comiéndose un plátano como si fuera una polla. Así que saqué mi rabo y se lo planté en la cara. La puta, sonriendo como una zorrita, se lo metió en la boca y me hizo una mamada impresionante. Poco después ya me la estaba follando. Por como disfrutaba la cerda supuse que llevaba mucho tiempo soñando y tal vez tocándose pensando en mi polla.