Le gustan los peluches tanto como el pollón de su novio en el culo

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Una rubia que sabe que no toda la vida va a tener el mismo cuerpo y no va a ser una jovencita eternamente, a menos que sufra una maldición griega y eso ya no pasa. Por eso se ocupa mucho de estudiar y todavía le gustan mucho los peluches, aunque lo que más le gusta es tener el pollón gigante de su novio metido hasta el fondo del culo. Obviamente con su cara de tonta y aspecto de Lolita lo logra muy rápido, solo tiene que mostrar el trasero y ya luego estará haciendo una mamada de polla. Al rato tendrá el ojete anal abierto y no lo podrá cerrar por horas.