Masaje erótico con la amiga de mi madre

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Es curioso cuando uno crece como le cambia la percepción de la belleza femenina; a mí las amigas de mi madre siempre me parecieron unas viejas, pero conforme fui cumpliendo años, empecé a darme cuenta de que alguna de ellas estaban realmente buenas, y que tenían una buena follada. Y así, supongo que la cosa también funcionaría al contrario, porque hace un tiempo que esta madurita solterona me lanza miradas muy poco maternales, y sí claramente sexuales. Y como frecuenta mucho mi casa, me propuso un día practicar conmigo para realizar un masaje, y al momento la cosa cambió pronto el tono: se convirtió en tocamientos totalmente porno, que acabaron con mi polla tiesa y su coño mojado queriendo ser petado.