Mi mujer y su amiga sí que saben entretener a un hombre

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Ya sabía la clase de amigas zorras que tenía mi esposa antes de casarme con ella; al fin y al cabo, ella era una de ellas, y que fuera tan liberal me había atraído mucho al principio. Después de empezar una relación seria le dejé muy claro que no quería que fuera una mujer infiel, y ella respetó eso. Aunque claro, no podía dejar de ser una guarra viciosa, e inventar las cosas más degeneradas. Y claro, como su mejor amiga es igual que ella, entre las dos me hicieron esta encerrona una tarde de verano. Así disfruté de un trio de sexo con las maduritas más cerdas que te puedas imaginar.