Mis calientes vacaciones con dos desconocidas

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Fue una suerte para mí que al idear una escapada a la playa de último momento con mis colegas, no quedaran sufiencientes habitaciones libres en el hostal que escojimos. Eso hizo que tuviera que compartir la habitación doble con dos chicas desconocidas; aunque al principio estábamos un poco cortados, pronto hicimos buenas migas. Acabaron por unirse a nosotros para divertirse; aunque al tercer y último día, al volver a la habitación, empezó la verdadera diversión. Parecía que estaban tristes porque nos teníamos que separar, así que ambas se presentaron ante mi cama mirándome con caras de guarrillas. No quería hacerme ilusiones, pero no me decepcionaron: se quitaron los bikinis, se quedaron en tetas, y allí empezaron a jugar con mi polla. Hicimos de todo, e hicieron de todo: mamadas, pajas, folladas de tetas, penetraciones, y la corrida que se tragaron todas felices.