Para ella también hay un final feliz

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Todos conocemos la leyenda de que los masajes eróticos son en general para los hombres, y que los finales felices se refieren mayormente a las corridas de semen. Sin embargo, esta chica sabe muy bien lo que hace, y que al final esos placeres no son solo para los hombres; por eso su masajista de cabecera es también su amante, el que sabe bien cómo tocarla cuando está desnuda, y dónde. Así, no hay semana que no se pase por este gabinete de masajes, donde el fisio la embadurna de aceite, la soba por todo el cuerpo masturbándola, y acaba haciendo que se corra a chorros.