Trincándose a la vecina madura y tetona

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Ya sabía que su vecina cincuentona era una provocadora; pero pillarla en pilota picada tomando el sol en el jardín común fue la gota que colmó el vaso. Ver a la mujer desnuda tan campante como si no pasara nada lo encendió, no solo de enfado sino también la libido. Ya no esperó más para darle a esta zorra viciosa lo que quería, que era claramente un polvo. Empezaron la juerga en el jardín al aire libre, pero entraron a la casa para estar más cómodos. Pero no tardaron mucho en consumar, ni siquiera llegaron a la cama; fue en el sofá donde se folló con ganas su coño peludo.