Querida, ¿qué te ha enseñado hoy tu entrenador personal?

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Qué irónico, que el marido de esta sexy tetona no quisiera que fuera al gimnasio para que los aguilillas del lugar no le tiraran los tejos y la tentaran a ser una esposa infiel. Para evitarlo, le contrató un entrenador personal a domicilio; y acabó poniéndole los cuernos en su propia casa. Por muy profesional que quiso ser el tipo, tener el cuerpo de esta rubia sexy entre las manos era demasiada tentación. Y además el cachas tenía un pene importante, que ella comió, lamió y relamió; una polla grande y potente como hacía mucho no veía. Pero claro, eso no se lo podía contar a su esposo cuando le pregunta cómo le ha ido el día con su entrenador; ni tampoco cómo se le corrió en las tetas.